1. Desconectar antes de ir a dormir: aunque no sea un hábito de buena mañana, ayuda a levantarse con más energía. Antes de acostarnos es importante relajar el cerebro, que los pensamientos poco a poco vayan disminuyendo y nos quedemos en un estado de relax. ¿Cómo? Pues por ejemplo, apagar todo dispositivo electrónico, tomar una tila o infusión, leer lecturas relajadas….
  • Planifica tu día: durante el desayuno puede ser un buen momento para ver que hay que hacer durante el día y que nos espera por delante; organizarnos y seguir una “guía” para no dejarnos nada sin hacer hará que al final de la jornada nos sintamos productivos  y completos con nosotros mismos por haber realizado todo lo que debíamos y haber cumplido.
  • Desayunar sano: Desayunar sano no significa privarse del dulce, solo comer fruta, comer poco… significa aportar a nuestro cuerpo la energía sana que va a necesitar . Es decir, por ejemplo, no realizar un desayuno copioso que nos deje con el estómago mal ya desde por la mañana o  ingerir calorías vacías, que solo hará que aportar grasa no necesaria y que al cabo de un rato volvamos a tener hambre. Ingerir proteína como huevos, aguacate, granola…. Será un chute de energía que nos hará sentir fuertes.
  • Levántate con tiempo: este es un truco, obviamente para no llegar tarde, pero también para empezar el día de buen humor, y  es que ir con prisas por la vida, no suele gustar a nadie.

El estrés de buena mañana puede conllevar a que tu humor se gire durante todo el día, sintiéndote mal y agobiado/a.

  • Deporte: Un gran aliado para empezar de la mejor manera nuestro día a día. Realizar ejercicio por la mañana ayuda a que la sensación de relax que generan las endorfinas al realizar deporte, se prolongue durante el día. A demás también activa el organismo y aunque puedas estar o parecer cansado solo empezar el día, te dará una estimulo energizante.  También mejora la calidad del sueño y equilibra el apetito.
  • Temperatura del agua: ducharse por las mañanas, vengas de hacer deporte o no, es un gran despertador y ayuda a quitarse la sensación de sueño.  Lo ideal para las duchas mañaneras es hacerlo con agua fría.  Para aquellos o aquellas que les cueste horrores ducharse así, un buen truco es empezar con agua calentita y poco a poco  ir bajando la temperatura del agua.  ¿Por qué deberías hacerlo? Pues básicamente porque ayuda al cuerpo a empezar a mejora la circulación, alivia el estrés, la lucidez mental, libera adrenalina….

Estos y muchos más son algunos de los hábitos que puedes realizar de buena mañana para ayudar al cuerpo y prepararlo para afrontar la jornada. Encontrar cuales son los que mejor te funcionan puede ser tu objetivo para ganar en calidad de vida tanto externa, como interna.